En la práctica médica actual nos encontramos frente a pacientes informados gracias a internet, fenómeno que crece día con día a pasos agigantados y parece no detenerse. Es por eso que como médicos debemos adaptarnos y no contemplar internet como una amenaza sino como herramienta a nuestro favor.

 

Ante una nueva generación de pacientes informados, el médico se encuentra ante el reto de estar mejor preparado; esto implica no solo conocer del padecimiento sino expresarse de manera clara, precisa y veraz, resolviendo todas las inquietudes del paciente y proporcionando fuentes confiables, diseñadas especialmente para su comprensión. Es por eso que sería importante que el sector salud consiente de esta creciente tendencia, cree un portal en internet en donde se resuelvan dudas y se promueva la búsqueda de atención oportuna y profesional.

 

Sabemos que hoy en día la población mexicana no solo tiene el derecho, sino exige y tiene acceso a una mayor información sobre diversos ámbitos, entre ellos su salud. El médico podría pensar que la amenaza a su confianza yace en el fácil acceso a Internet. Pero la verdadera pregunta sería: es el Internet, o el trato impersonal apresurado y frío, aunado a un sistema burocrático que no se da abasto, la razón por la que un paciente insatisfecho busca esta nueva alternativa que al parecer está dando resultados.


Al comenzar este trabajo de investigación buscábamos comprobar el efecto que tenia el internet en la búsqueda de atención medica y la relación medico-paciente. Comenzamos con la idea que el acceso a internet estaba afectando de una manera negativa a un amplio sector de la población, perjudicando la confianza hacia el medico y la búsqueda de atención profesional. Por medio de nuestra investigación descubrimos que aunque nuestra premisa es cierta, no es ni de la magnitud ni de la forma que en un principio nos habíamos planteado.

 

Lo primero que nos llamo la atención fue la cantidad de gente que usa internet como recurso diagnostico-terapéutico. Esta cifra es menor al valor que nosotros esperábamos, aunque se acercó a la mitad de la población encuestada. Uno de los datos que más nos preocupó, fue el elevado número de personas que han dejado de ir a consulta por haber encontrado soluciones a sus padecimientos en internet. El problema es que ignoramos las fuentes que utilizaron y su fiabilidad, dada la imposibilidad de controlar la información en internet por su propia naturaleza.

 

Un aspecto positivo que encontramos es que la confianza hacia el médico no se ha visto tan afectada como nosotros creíamos. Aunque si hay personas que confían menos, vimos que la mayoría ha reforzado la confianza al comprobar la capacidad profesional del médico.

 

Otro aspecto importante es que la población no solo utiliza el internet como un recurso diagnóstico, sino que lo utilizan para conocer más acerca de su padecimiento para poder participar más en la solución del mismo. Esto esta acercado la relación médico paciente al modelo óptimo en el que tanto el médico como el paciente se hacen responsables de alcanzar la salud.

 

Notamos que la gente encuentra positivo el fácil acceso a la información sobre sus padecimientos en internet. Pero la mayoría duda de la veracidad de estas paginas y toman con precaución la información obtenida; esto ha hecho que sigan acudiendo al médico pero ahora con una actitud proactiva a causa de las dudas que surgieron en su búsqueda.

 

Nos parecería interesante investigar más a fondo el resultado que obtuvieron las personas que dejaron de ir al médico por encontrar sus soluciones en internet, otra cosa que nos gustaría saber, es si existe diferencia entre el paciente tradicional y el que ya llega informado a consulta gracias al acceso a internet.


Realizamos una encuesta que constaba de 5 preguntas cerradas de opción múltiple a 136 personas. Ésta se realizó el  veinticuatro de septiembre del 2011 y de los 136 encuestados utilizamos a 118, esto corresponde al 86.7% (el resto del porcentaje no contaba con internet). Nuestro lugar de estudio fue el centro comercial Parque Delta, Delegación Cuauhtémoc, Distrito Federal de 11:30AM a 5:00PM.

Las imagenes muestran los resultados obtenidos.


¿Encuentras positivo ó negativo obtener información médica por internet? ¿Por qué?


¿El acceso a internet ha modificado tu confianza hacia el médico? ¿De que manera?


¿Has consultado internet antes ó después de ir al médico? ¿Por qué?


En la práctica médica, cuyo fin es la cura de un individuo enfermo, se debería enfatizar en los aspectos humanos del paciente.  Por lo cual es necesario una transacción, una interacción reciproca, tanto intelectual como emocional entre el médico y el paciente, conocida como relación médico-paciente.

 

A lo largo de la historia han existido varias manifestaciones de esta relación: un modelo técnico y un modelo humanístico. En el modelo técnico el médico aborda al enfermo como un objeto al que hay que examinar y manipular; una relación impersonal. En el modelo humanístico, el enfermo es visto como una persona y se enfatiza la subjetividad del padecimiento.

 

Otra forma de estudiar la relación médico-paciente, es subdividiéndola en tres tipos de interacción. La primera se caracteriza por la pasividad del paciente condicionando el control total del médico. En otro tipo de interacción el médico sirve como guía y el enfermo sigue sus indicaciones. En el último tipo el médico toma muy en cuenta los deseos y opiniones del enfermo, distribuyendo responsabilidades.

 

Con la extrema especialización del conocimiento; con una población creciente; con la tecnificación del diagnóstico; con la burocratización e institucionalización del sistema de salud la interacción entre el prestador de servicios y el usuario han sufrido grandes cambios.  Otro fenómeno que ha venido a cambiar  las reglas de interacción es la siempre cambiante tecnología.

 

La tecnología creó un nuevo espacio y herramienta de comunicación, que alteró por completo la forma en que los seres humanos nos relacionamos,  conocido como Internet.

 

Internet podría informar de una mejor manera a los pacientes, creando un nuevo perfil de estos con más responsabilidad y participación. Ante esta nueva realidad, los profesionales sanitarios podrían sentirse amenazados y responder defensivamente, creando una relación médico-paciente defensiva. También podría liderar y formar la opinión de los pacientes creando una relación médico-paciente ofensiva.

 

En los últimos años el acceso a internet en la población mexicana ha crecido a pasos agigantados; se estima que más del 62 % de las computadoras de nuestro país tienen acceso a internet. Esto quiere decir que de los 112 millones de habitantes que tiene nuestro país,  27.2 millones de personas de 6 años o más en el país utilizan internet. El monto representa poco más de una cuarta parte de dicho segmento poblacional (28.3%), informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

 

Según un estudio que hizo la empresa ComScom en México, se estimó que los jóvenes mexicanos entre 15 a 24 años de edad pasan alrededor de 37.2 horas al mes en internet, a comparación a la población mundial de jóvenes, quienes pasan 24.1 horas al mes. La mayoría de estos jóvenes invierten su tiempo en el acceso a las distintas redes sociales como son Messenger, Facebook y Twitter, pero también se ha vuelto una fuente esencial de información para hacer tareas, investigaciones e informarse acerca de distintos padecimientos. El uso de blogs, espacio web que se caracteriza por estar actualizando constantemente la información, también ha tiendo un fuerte crecimiento en Latinoamérica y sobre todo en México, donde el porcentaje de uso es de 60.7%.

 

Según datos revelados en el V Congreso Nacional de Periodismo Sanitario celebrado en 2009, 20% de las búsquedas que se realizan en internet van dirigidas a la salud. Algunos solo quieren informarse acerca de algún padecimiento o de un medicamento, otros lo usan para auto diagnosticarse y una gran parte busca comprobar que la información que les fue dada con anterioridad en algún médico sea cierta, esto debido a la creciente desconfianza que se ha generado alrededor de los mismos.

 

En los pasados 40 años, el número de médicos en México se ha quintuplicado.

Con todos estos nuevos médicos, sería correcto pensar que cualquier mexicano con alguna enfermedad (real o ficticia) los consultaría como una primera opción de tratamiento.  Pero esto no es así,  gracias a que hoy en día se puede encontrar con facilidad información de cualquier afección médica en el Internet, basta navegar la red para encontrar el significado de sus síntomas, auto-diagnosticarse y finalmente, administrarse el tratamiento más convincente que hayan encontrado.

 

Mientras que años atrás los tratamientos o remedios caseros eran reposo, agua o un caldo de pollo, hoy en día, la información disponible en internet ha dado las herramientas para que los pacientes tomen las riendas de su salud.

 

Se estima que el gasto que realizan los mexicanos en medicamentos es alrededor de USD$110 en promedio anual, ocupando el primer lugar en América Latina con un crecimiento promedio de 6% por año.  El gasto en medicamentos sin receta en el 2009 fue equivalente al 1.7% del PIB nacional, cifra que rebasa el gasto en I+D (investigación y desarrollo) y el gasto militar (ambos con 0.4% del PIB).

 

Encontramos que  la disfunción eréctil es uno de las principales enfermedades por los cuales una persona se auto-medica. Estudios indican que 1 de cada 2 hombres sufren de este problema común después de los 40 años de edad, pero solo 15% de estos casos han sido atendidos por un especialista. El restante 85% ponen en riesgo su salud al no saber administrar correctamente el tratamiento.

 

La Organización Panamericana de la Salud, en su informe a la OMS del 2011, reportó que 7 de cada 10 personas presentan resistencia a algún antibiótico a causa de la automedicación.

 

Sin lugar a dudas, el conocimiento médico se ha convertido en uno de los temas más buscados por los mexicanos en el Internet. ¿Y por qué no? Mientras que en el pasado tener una duda médica implicaba una larga, cara y quizás vergonzosa visita a la oficina del doctor de la familia, el dudoso paciente ya puede acceder a su buscador favorito y teclear desde “dolor de cabeza en la frente” (2.260 millones de resultados en Google) hasta “tengo una bolita en la axila” (936 mil resultados en Google) y en pocos minutos podrá dar cátedra sobre el tema.

 

La legislación mexicana se ha percatado del peligro de la automedicación que el 95% de los mexicanos realiza y ha destinado reformas para prohibir la venta de antibióticos y demás tratamientos de enfermedades crónicas sin una debida receta médica.

 

Todos estos cambios han transformado en el papel que desempeñan los médicos en la sociedad. Mientras que en el pasado las palabras de un médico eran tomadas como evangelio, hoy se cuestionan hasta para poder poner una vacuna.


Durante mucho tiempo la población mexicana ha tenido la oportunidad de elegir el tipo de atención para su enfermedad.  Ya sea la elección de no hacer nada; confiar en el conocimiento propio, popular o tradicional; acudir a las ciencias alternativas o acercarse a la medicina alópata, la gente puede elegir en base a sus creencias, recursos o comodidades.

 

Dentro de esta gama de opciones, algunas se mantienen aferradas al pasado y otras avanzan junto al cambio tecnológico. Una de estas nuevas tecnologías, que ha venido a cambiar la manera de consumir información, es Internet.

 

Internet ha permitido al usuario reconocer su enfermedad y conocer el tratamiento de esta, poniendo en duda la necesidad del personal médico.

 

Con el advenimiento del internet los usuarios han tenido la facilidad de buscar respuesta para sus padecimientos tanto físico como psicológicos en una serie de páginas de dudosa procedencia. Al hacer esto hay quienes, al encontrar sus respuestas, ya no sienten la necesidad de acudir al médico ya que el tratamiento dictado por estas páginas no necesita receta, pero los que requieren de una receta médica o quieren aclarar dudas que internet no pudo, acuden al médico con una actitud retadora esperando que afirmen su teorías y no que los diagnostiquen. De esta manera la relación médico-paciente ha pasado a ser una relación vendedor-cliente.

 

La relación médico paciente ha sufrido grandes transformaciones con el paso del tiempo y el avance de la ciencia. Tenemos la relación paternalista donde el médico  toma todas las decisiones y el paciente sólo obedece sus órdenes. Existe también el modelo de cooperación guiada donde el médico le dice que debe de hacer y el paciente participa en su tratamiento, mas no en la toma de decisiones. El que se acerca más a lo óptimo es el que llamamos participación mutua, donde el paciente puede asumir una participación activa tanto en la toma de decisiones como en su tratamiento. Actualmente gracias a las cientos de páginas disponibles el médico se ve obligado a rendirle cuentas a un consumidor estudiado más que a un paciente en busca de diagnóstico.

 

Ahora el consultorio médico es sustituido por una computadora, el doctor por un usuario y años de formación por un click.