Durante mucho tiempo la población mexicana ha tenido la oportunidad de elegir el tipo de atención para su enfermedad. Ya sea la elección de no hacer nada; confiar en el conocimiento propio, popular o tradicional; acudir a las ciencias alternativas o acercarse a la medicina alópata, la gente puede elegir en base a sus creencias, recursos o comodidades.
Dentro de esta gama de opciones, algunas se mantienen aferradas al pasado y otras avanzan junto al cambio tecnológico. Una de estas nuevas tecnologías, que ha venido a cambiar la manera de consumir información, es Internet.
Internet ha permitido al usuario reconocer su enfermedad y conocer el tratamiento de esta, poniendo en duda la necesidad del personal médico.
Con el advenimiento del internet los usuarios han tenido la facilidad de buscar respuesta para sus padecimientos tanto físico como psicológicos en una serie de páginas de dudosa procedencia. Al hacer esto hay quienes, al encontrar sus respuestas, ya no sienten la necesidad de acudir al médico ya que el tratamiento dictado por estas páginas no necesita receta, pero los que requieren de una receta médica o quieren aclarar dudas que internet no pudo, acuden al médico con una actitud retadora esperando que afirmen su teorías y no que los diagnostiquen. De esta manera la relación médico-paciente ha pasado a ser una relación vendedor-cliente.
La relación médico paciente ha sufrido grandes transformaciones con el paso del tiempo y el avance de la ciencia. Tenemos la relación paternalista donde el médico toma todas las decisiones y el paciente sólo obedece sus órdenes. Existe también el modelo de cooperación guiada donde el médico le dice que debe de hacer y el paciente participa en su tratamiento, mas no en la toma de decisiones. El que se acerca más a lo óptimo es el que llamamos participación mutua, donde el paciente puede asumir una participación activa tanto en la toma de decisiones como en su tratamiento. Actualmente gracias a las cientos de páginas disponibles el médico se ve obligado a rendirle cuentas a un consumidor estudiado más que a un paciente en busca de diagnóstico.
Ahora el consultorio médico es sustituido por una computadora, el doctor por un usuario y años de formación por un click.